martes, 27 de abril de 2010

Huicholes Jalisco

“Los grandes adivinos”, “los peregrinos”, “la gente” son tan sólo algunos de los significados que se da al término “huicholes”.

Torres (2000) analiza algunos términos que posiblemente dieron origen al vocablo huichol. El término Xurute pudo ser uno de los primeros que se usó para designarlos. A estas dos denominaciones se suman las siguientes: Vitzurita, Usilique, Uzare, Guisol, Guisare y Visarca . Torres dice que esta última podría ser una deformación de huitcharika, adjetivo del idioma huichol que significa “agricultor”.

Este indicador es un punto medular dentro de lo que podríamos llamar su cosmovisión wixarika ya que reúne aspectos que definen a la cultura del mismo nombre . De acuerdo con Rajsbaum (1994), a este grupo indígena se le ha considerado como uno de los que opuso mayor resistencia a la conquista y, en la actualidad, al cambio de sus costumbres e ideología. A pesar de haber sido evangelizados tanto por los jesuitas como los franciscanos, los huicholes han mantenido su negativa a aceptar una nueva cultura, aunque han integrado ritos, y han retomado varios elementos católicos para sincretizarlos con su religión y enriquecerla, sin perturbar por ello el sentido fundamental de su cultura.

La marginación y pobreza características de las comunidades huicholas, han propiciado una intensa migración laboral, la cual ha contribuido al deterioro de la cultura tradicional. Actualmente, los huicholes ya han incorporado varios elementos de la cultura dominante a su idiosincrasia. Sin embargo, la integración de medios de comunicación masiva e, inclusive, la introducción de servicios como la electricidad, generan confusión y temor entre la población, pues se desconfía del impacto negativo que esto pueda ocasionar al afectar la forma de vida tradicional. Esta postura de ambivalencia ante la modernidad muestra la complejidad del proceso de cambio al que se enfrentan actualmente los huicholes.

La Lengua

La lengua materna es considerada elemento central de identidad. Durante el trabajo de campo no hubo alguna persona que no se remitiera a identificarse con ella. La lengua es reconocida como un elemento sagrado, pues a través del canto, ejecutado por “el cantador” (Tsaurirrika), se puede acceder a una dimensión mágica y mística. Por medio del canto se relatan las historias sagradas del pueblo wixarika , como las del maíz, el peyote y el venado. La lengua no sólo es reconocida como un instrumento de comunicación, sino como un elemento a través del cual se han transmitido, por varias generaciones, el conocimiento y la cultura huichola.

La lengua huichola está relacionada con el náhuatl, así como con las lenguas que forman parte de la familia yuto-azteca: yaqui, pima, pápago, cora y tepehuano. De éstas, la lengua cora es considerada la más cercana al huichol.

Según el Censo General de Población y Vivienda 2000, de los 39,259 HLI en el Estado de Jalisco, los hablantes de huichol sumaban 10,976, de los cuales, el 70.44% es población bilingüe y el 29.56% monolingüe. El gran porcentaje de población indígena que mantiene y practica su lengua materna es un indicador muy importante de la cohesión social que viven los huicholes y de la preservación de sus costumbres a través del idioma original.



Al observar más detalladamente las características de los hablantes de lengua indígena según su condición de habla y sexo, podemos advertir que el monolingüismo sigue predominando en las mujeres, debido a que es el hombre quien emigra con mayor frecuencia a las ciudades o al extranjero con objeto de obtener el sustento económico para su familia. El 55% de los hablantes de lengua indígena en el Estado son varones y tan sólo 45% de mujeres son bilingües (véase gráfica 2). Estas cifras nos hablan del grado de marginación en que permanecen las mujeres huicholas, quienes al no hablar español no pueden comunicarse con la población mestiza, es decir, con quienes tienen el control político, social o cultural de las comunidades indígenas.



Mitos

Este grupo étnico tiene una visión particular sobre su origen e historia, la cual conforma una memoria colectiva transmitida a través de sus relatos, de su arte y de sus representaciones simbólicas y cósmicas.

Dentro de la cosmogonía huichola los sueños tienen un gran significado para el desarrollo de la vida. L os sueños son el punto central de las actividades, ya que a través de ellos pueden saber cómo y cuándo hacer las cosas y, sobre todo, saber si éstas saldrán bien o no. Basándose en los sueños, los huicholes toman determinaciones como nombrar a sus autoridades tradicionales, dar un nombre a los niños después de cinco días de nacido, precisar el día que se hará la peregrinación a Wirikuta (Real de Catorce), determinar la fecha de sus fiestas tradicionales, etc.

Historia de cómo apareció el maíz de cada color

Cuando apareció el mundo no había maíz ni nada; entonces los personajes no estaban conformes porque no tenían que comer. Se reunieron para resolver el problema y planearon lo que iban a hacer. Después se fueron con Takutsi Nakawé . Allí, Takutsi Nakawé preguntó qué les faltaba; ellos se lo explicaron. Entonces Takutsi se levantó alrededor del fuego, con su bastón hacia el mar, y cayó maíz azul en su jícara sagrada; el maíz azul es el corazón del mar... Volvió a apuntar, ahora hacia donde sale el sol, y esta vez cayó maíz amarillo, el corazón del sol. Con el mismo bastón apuntó hacia arriba, donde habitan los dioses y la Virgen María; de allí salió el maíz blanco, el corazón de los dioses. Una vez más se levantó y apuntó hacia el cielo y nació el maíz rojo, que es el corazón de la vara sagrada. El quinto color de maíz fue el humeado, que es el corazón de Tatei Hauxatemai . La última vez, Takutsi Nakawé apuntó al centro del fuego y entonces cayó el maíz pinto, que ella misma entregó. (Salvador, 2002).

Forma de gobierno

Cada centro ceremonial del territorio huichol está representado por kawiteros , quienes integran el Consejo de Ancianos, compuesto por Marakames , “cantadores” y quienes hayan tenido la mayoría de los cargos de su comunidad. El gobernador tradicional es nombrado por la asamblea de la comunidad a través del Consejo de Ancianos. La decisión de quién será el elegido para portar la vara se basa en el sueño de los kawiteros , pues a través de éste les es revelado el nombre de su nueva autoridad .

Las autoridades tradicionales que se eligen son: un Tatohuani (gobernador), un Atikate (alcalde), un Akuatsine (alguacil), un Kapitan (capitán), un Tsakareti (sargento) y los topiles (policías). Los gobernantes elegidos se reúnen en la cabecera municipal y, de acuerdo con su comunidad, dan a conocer sus cargos al presidente municipal. Cada uno lleva una insignia de su jerarquía llamada vara o bastón de mando, que les da la característica de ser sagrados. Las varas de mando, más que un símbolo de autoridad, son deidades que cuidan, gobiernan y dan poder a quienes las portan.

Existe también la organización agraria, en la que se nombra de manera directa al presidente de bienes comunales, esta elección se hace a través del Consejo de Ancianos y el gobernador tradicional. Este cargo dura tres años.



El cargo cívico-religioso representa el sacrificio, la ofrenda, el deber y la responsabilidad del wixarika ante el costumbre . Impone una gran carga económica y social, pues aceptarlo implica diversos gastos. De cualquier manera, la mayoría acepta el compromiso por el valor, que ante la comunidad, representa.

Religión

Una de las particularidades de la religión huichola es la asociación que se da entre el maíz, el venado y el peyote. Estos elementos van de la mano y son reflejados en sus fiestas, vestido, ofrendas y rituales. El maíz y el venado representan el sustento vital, en tanto que el peyote es el medio para comunicarse con el mundo profano y la expresión material de lo sagrado.

Como en diversas religiones prehispánicas, los huicholes individualizan a sus dioses relacionándolos principalmente con fenómenos naturales: tierra-agua, fuego-aire. Puede asignárseles uno o varios símbolos, según la cosmogonía wixarika . Para ellos la palabra “Dios” abarca a Nuestra Madre Tierra, Nuestro Abuelo Fuego, Nuestro Padre, Nuestra Madre Lluvia, etc.

El kaliwey es el centro ceremonial o adoratorio. Éste muestra un tipo de arquitectura antigua que en la actualidad se sigue practicando. Su estructura es circular, hecha de piedra con techo de zacate, sin ventanas y totalmente oscura; ahí se encuentra el pasado y el futuro de los huicholes: es el lugar donde depositan sus ofrendas y llevan a cabo la celebración de sus fiestas y danzas tradicionales. Dentro del predio familiar es común ver un pequeño templo o adoratorio – Ririki –; éste forma una casita que también está hecha de piedra y zacate y mira al oeste; dentro de ella habitan los dioses antiguos y los huicholes celebran sus fiestas familiares.

Centros ceremoniales ubicados en las tres grandes comunidades de los municipios de Mezquitic y Bolaños.

• San Andrés Cohamiata
• San José Tzakutze
• San Miguel Kierimanawe
• Tecolotes Kwix+y+wi
• Popotita Ipizapa
• Las Guayabas Coyuaneme
• San Andrés Tunuwame
• Cohamiata Tseriakame
• Casa Real Tatekie
• San Sebastián y su anexo Tuxpan de Bolaños
• Santa Gertrudis Jayuca+ca
• Tierra Azul Muyuyuabi
• Tierra Morada tukipa Mukuxeta
• Ratontita T+kitsata
• Tuxpan de Bolaños Tutsipa
• Ocota de los Llanos Jukutsarie
• Techalotita Tsakuxapa
• Casa Real Wautia
• Santa Catarina
• Las Latas Keuruwit+a
• Pochotita Xawepa
• Santa Catarina Tuapurie
• Casa Real Santa Catarina El Puertecito
El Ciruelillo Kuaxapata

Lugares sagrados

• Wirukuta en Real de Catorce, San Luis Potosí
• Auxa-Manaka en San Bernardino, Durango
• Xapawiyeme en Chapala, Jalisco
Teakata en Santa Catarina, Jalisco

Vestimenta

La indumentaria que utiliza este grupo étnico varía de una región a otra y se elabora con un bordado muy detallado y vistoso, que muestra un diestro trabajo artesanal. En las comunidades, los hombres son quienes llevan bellos trajes bordados que sus esposas les confeccionan. Las mujeres huicholas poseen una gran habilidad para este tipo de trabajo y, socialmente, es bien visto que el hombre huichol porte el trabajo artesanal elaborado por su mujer. Como en otros grupos étnicos, los huicholes han ido perdiendo poco a poco la costumbre de portar el traje original, pero esto no indica que vayan perdiendo su identidad, pues la existencia y la práctica de otros elementos culturales la confirman.

El vestido tradicional del hombre consiste en Huerurri (calzón corto de manta con bordado en la parte inferior), Kamirra o Kutuni (camisa larga, abierta de los costados y bordada), sujeta con un Kuayame (faja ancha y gruesa) de la que cuelgan dos o varios Huakuri (morrales), y calzado Kakai (huaraches). El traje de la mujer se compone de Ihui (falda), Kutuni (camisa) y Rikuri (especie de capa formada por paliacates unidos por la parte de los costados).

Las Fiestas

El mundo mágico de los huicholes, como lo nombra Neurath (2000), se desarrolla principalmente durante las grandes fiestas y rituales. En éstos se realizan intercambios rituales de alimentos (tamales, pinole, caldo, atole, birria, tejuino, cerveza) que unen a los grupos entre sí y a toda la comunidad. La comida es aportada por diferentes familias y concentrada en un fondo común. En este fondo común se vuelve a distribuir entre todos, de manera tal que cada uno coma la comida de todos. Por otra parte, se preparan ofrendas de flechas, jícaras, velas y otros objetos, mismos que son untados con la sangre de los animales ritualmente sacrificados. Después de las fiestas se realizan peregrinaciones para entregar estas ofrendas a los lugares sagrados donde moran los antepasados deificados. Éstos se alimentan con las sangre y utilizan los objetos ofrendados como instrumentos mágicos para sus quehaceres divinos. En contraparte (contradon), los dioses se sacrifican en beneficio de la humanidad, transformándose en aquello que los seres vivos requieren. Ofrecen como su regalo más precioso el “agua bendita” de la lluvia.

Las fiestas que se celebran durante el año son: el cambio de varas, la purificación de las jícaras, Fiesta del Tambor, del Esquite, cambio de mayordomos, la Despedida del Maíz, Fiesta del Peyote, de la Semana Santa, de las Pachitas, del Toro, de la Limpia, de los Difuntos. Para llevarlas a cabo la gente se organiza por comunidad y por familia.

La Fiesta del Tambor comienza cuando se da la producción de elotes, calabaza, etc. Se llama, también, de los Niños, porque éstos son los anfitriones. La Fiesta del Esquite la celebran porque, según la tradición, no se debe tostar el maíz antes de bendecidlo. Esta bendición se hace con sangre de pescado, venado o res. Antes, la gente acostumbraba hacer esquite de maíz (que es la mezcla de maíz de color azul, morado, negro, rojo y amarillo, tostado en el comal); actualmente son pocas las personas que lo hacen, pero se sigue celebrando la fiesta. La Semana Santa es una festividad peculiar que varía según la comunidad donde se realice; en ella se combinan ritos prehispánicos y católicos.

El peyote, el venado y el maíz

El peyote o híkuri (Lophora williansii) es considerado el hermano mayor de los huicholes. A través del peyote los huicholes conocen y se ponen en contacto con el universo y todo lo que existe. Esta planta sagrada les muestra la calidad humana de las personas, su condición, su honestidad; además, les ayuda a obtener salud, éxito en la vida y a mejorar su relación familiar. La unión peyote-venado-maíz representa parte de su cosmogonía e identidad. Anualmente los jicareros llevan a cabo peregrinaciones a Wiricuta (Real de Catorce) en busca del peyote.

De acuerdo con Realpozo (2001), el peyote, el venado y el maíz representan a los dioses principales. El venado es un animal que se sacrifica para ofrendar su sangre. El peyote representa un venado cuando se le va a recolectar (cazar), entonces, a la vez, se convierte en peyote. Con el maíz se debe hacer una ceremonia, que in­cluye la sangre del venado y el peyote, entre otras ofrendas. La trilogía representa a los seres vivos del entorno y las actividades productivas, todas ligadas íntimamente a la caza, la colecta y la siembra. Según la mitología huichol, el maíz fue primero venado.

Marina Zavala, enfermera del Centro de Salud de San Miguel Huaixtita, Mezquitic, nos dice lo que para ella significa el peyote:

Representa mucho, refleja lo que somos (Wixarika); el maíz, el peyote y el venado van de la mano. Los colores del maíz morado, rosa, blanco y amarillito son los mismos colores de la flor del peyote. Cuando mi papá va a Real de Catorce y los hijos y la familia quieren apoyarlo para que le vaya bien en el camino, y pueda reencontrarse, tenemos que ayunar todo el día, hasta que se pone el sol. Por la noche se puede tomar sólo agua y comida sin sal. Esto no se hace en la casa, sino en el Kaliwey grande, donde todos se concentran, esperando a que regresen de Real de Catorce las personas que fueron a la peregrinación.

Cuando recibes el peyote, te haces muchas preguntas, piensas si la persona que lo trajo hizo un viaje largo, si sufrió, en cómo le fue. Es muy importante la pareja; en este caso la acompañante de mi papá tiene que depurarse, también la familia, tiene que estar esperándolo sin pecado; tienes que confesarte de todo lo que te acuerdes, de todo lo que hayas hecho, si tuviste un novio, si te acostaste o tuviste relaciones con él, si alguien te regaló cosas, si dijiste mentiras, en fin, tienes que deshacerte de todo el mal que hayas hecho porque si no haces eso, la persona que va por el peyote no lo va a encontrar, le va a ir mal; también, al momento de recibir el peyote en la ceremonia, te puedes poner mal y estás reflejando que no te preparaste. Desde que estamos chiquitos podemos comer el peyote, para nosotros es normal, son nuestras costumbres, sólo que a los niños se les da poca cantidad.

No se utiliza como droga. Recuerdo cuando estuve en la escuela: antes no era del gobierno y se educaba a través de los franciscanos; dentro de la escuela leíamos un poco y nada más, y al mismo tiempo nos evangelizaban. A mí me daba mucha tristeza porque nos decían que nuestros papás eran diablos y que si seguíamos las mismas costumbres seríamos iguales. Me ponía a pensar mucho en esto, porque hacía que nos confundiéramos, pero más adelante reaccioné y dije: pues es mi cultura, aquí vivo, no puedo perder mis raíces. Pudo haber gente que sí les creyó.

Música y danzas

Los huicholes utilizan varios instrumentos musicales, algunos de tipo arcaico como el tambor llamado tepo , otros llegados con la conquista y modificados para su adaptación a las exigencias musicales de sus nuevos usuarios; así nacieron el violín raweri y la guitarra kanari (Benzi, 1993).

Este grupo étnico elabora artesanalmente sus instrumentos musicales. Acompaña sus cánticos principalmente con un tambor primitivo y el huéhuetl; en sus ceremonias cristianas utilizan guitarras y violines hechos rudimentariamente por ellos mismos. Algunas fiestas y rituales paganos y cristianos son acompañados por las maracas, instrumentos que se emplean en la iniciación de los niños para la peregrinación del peyote, anunciando a los dioses la llegada de los pequeños peyoteros y acompañando musicalmente la expedición simbólica al país de los cactos.

El Ikuri, o danza del Venado, es una de las danzas más representativas y bellas de los huicholes. Esta danza recrea, con estilo artístico y mágico, la caza del venado, simulando con una cabeza del animal y diversas coreografías representadas por hombres y mujeres de las comunidades huicholas, las persecuciones, huidas, forcejeos y embestidas que implica esta cacería.

La Danza del Toro o de la Cosecha presenta una visible influencia mestiza. Se baila en la festividad dedicada a Nüarihuame o “El Mandadero”, denominado de este modo porque con él mandan los demás dioses los castigos. Él es uno de los cuatro dioses que ocupan los puntos cardinales y a quien se ofrecen las primeras mazorcas antes de iniciar la recolección total del maíz. La Fiesta del Toro se inicia con la compra del animal, y para realizarla se llevan a cabo preparativos materiales y espirituales. La danza se inicia después del sacrificio del becerro y de su desaparición. Los cuernos del toro, adornos de flores de papel y diversas ofrendas se utilizan en el baile, en el que el toro simula luchar, bramar y rasgar con los pies, entre los participantes del baile. Al final quedan en escena el toro y una mujer, quien se encuentra desprotegida y lanza gritos de pavor, hasta lograr esconderse, mientras el toro termina el acto embistiendo a los presentes.

La Danza de la Siembra se lleva a cabo para bendecir la semilla, sacralizar la tierra que va a sembrarse y pedir que el duro maíz, que será casi su único alimento, les sea provechoso y no les haga daño. El baile, como todos los bailes rituales de los huicholes, se repite durante la noche cinco veces, dándose por terminada la fiesta con un saludo de mano al maracame, al que todo le dan las gracias, le piden disculpas por haberlo desvelado y le recuerdan que sólo dedicándose al servicio de los dioses en la forma en que lo hace, los dioses le seguirán comunicando lo que es bueno para los huicholes.

Otra danza importante es la del Peyote, la cual se realiza en la Fiesta del Peyote, ritualizando el poder y la importancia que tiene el peyote en la cultura de los huicholes. En esta danza es muy relevante y simbólico el significado de las evoluciones que se llevan a cabo: representan la movilidad de la flor cuando se ha ingerido el peyote; cómo ésta se cierra para que no la vean los que están en pecado y cómo se abre para los limpios de corazón y, finalmente, representa cómo la flor se incorpora al pueblo huichol. (Palafox Vargas, 1993).

La instrumentación wixarika se integra principalmente con cuerdas y percusiones. En la producción musical wixarika es importante el aspecto tonal, la afinación local, el ritmo de sus sones y cantos, con sus aportes melódicos peculiares.